La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones que percibe como amenazantes o desafiantes. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve intensa, persistente o desproporcionada, puede interferir significativamente en la vida cotidiana. Desde la psicología, entendemos la ansiedad no solo como un conjunto de síntomas físicos —como palpitaciones, tensión muscular o dificultad para respirar—, sino también como un fenómeno cognitivo y emocional que suele estar vinculado a pensamientos anticipatorios, preocupaciones excesivas o una sensación constante de pérdida de control. A través de la intervención terapéutica es posible identificar los disparadores, trabajar en la regulación emocional y desarrollar recursos internos que permitan afrontar las situaciones con mayor equilibrio y confianza.